Los jóvenes y asesores de la Pastoral Juvenil de América Latina y El Caribe, han enviado a través del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), un cariñoso saludo al Papa Francisco, en un video en el que agradecen al Pontífice la cercanía, el afecto y la confianza que deposita en ellos.

A continuación, compartimos la transcripción integral del mensaje:

«Desde el 2013, hemos acogido con la mayor de las alegrías la bendición que el Señor nos ha regalado de caminar juntos, tu cercanía, tus palabras, pero sobre todo tu ejemplo de vida nos reta y nos inspira, no podemos olvidar la petición que nos hiciste en la JMJ 2013, de que “de manera particular, el mandato de Cristo, «Vayan», resonara en nosotros como jóvenes de la Iglesia en América Latina y El Caribe, comprometidos en la misión continental promovida por nuestros Obispos”; por eso nos esforzamos en asumir nuestra misión con mayor compromiso y entusiasmo, sin miedo de ir y llevar a Cristo a cualquier ambiente, hasta las periferias existenciales, también a quien parece más lejano, más indiferente, sin miedos, porque sabemos que no caminamos solos, caminamos con Cristo para dar Vida a nuestros pueblos, “para arrancar y arrasar el mal y la violencia; para destruir y demoler las barreras del egoísmo, la intolerancia y el odio; para edificar un mundo nuevo” queremos compartir el don del encuentro con Cristo que ha transformado nuestras vidas.

Ser discípulos misioneros de Cristo

En representación de los Jóvenes de América Latina y El Caribe, por Jesucristo, la Iglesia y la dignidad humana de nuestros pueblos, nos comprometemos a ser discípulos misioneros, signo de esperanza; a tener memoria de los hechos que han marcado cruelmente la historia de nuestro continente y asumir con valentía nuestra misión de ser signo de paz y unidad en nuestras familias, y en la sociedad, a ser testimonio vivo y ardiente del mandamiento del amor hasta el fin de nuestros días, a anunciar el evangelio de la mejor forma que existe: sin miedo, con amor y en la calle, siempre fortalecidos en la oración y los sacramentos.

Agradecemos profundamente la valentía y humildad con que has asumido el Ministerio de la Iglesia que te ha sido confiado, el que creas y confíes en nosotros los jóvenes, el que impulses a la Iglesia a abrir sus puertas para escuchar a través de nuestra voz los anhelos de nuestro corazón, invitándonos a soñar y hacer realidad nuestros sueños, a seguir adelante para que juntos encontremos caminos para acompañar y compartir con los jóvenes la única gran noticia: Cristo está vivo y es quien da sentido pleno a la vida de cada joven.

Nos unimos a tu corazón en tus alegrías, anhelos, dolores y preocupaciones; no estás sólo, los jóvenes de América Latina y El Caribe, caminamos contigo.

Santo Padre, te queremos mucho, sabemos que oras por nosotros y queremos que sepas que también oramos siempre por ti y pedimos a nuestra querida madre, Santa María de Guadalupe, que te acompañe en este camino».