Leoncio Lozada, miembro de la parroquia Sagrado Corazón de Washington, fue asesinado cuando realizaba ejercicios en un conocido parque de la ciudad. (Foto/cortesía familia Lozada)
Leoncio Lozada, miembro de la parroquia Sagrado Corazón de Washington, fue asesinado cuando realizaba ejercicios en un conocido parque de la ciudad. (Foto/cortesía familia Lozada)

La risa contagiosa e insistentes ensayos para cantar en latín de Leoncio Lozada, en la parroquia Sagrado Corazón de Wa-shington, fueron silenciados abruptamente por un desconocido que lo apuñaló diecisiete veces cuando paseaba en bicicleta por un parque de la avenida Anacostia, en el noreste de la ciudad.

Su ausencia en los salones de la citada parroquia es notoria. El inmigrante salvadoreño de 75 años era el chofer designado para movilizar a los grupos de fieles dedicados a evangelizar, visitar a los enfermos y apoyar en todas las actividades de la renovación carismática.

Durante diez días los médicos de Washington Hospital Center intentaron salvarlo, pero el esfuerzo fue infructuoso por la gravedad de sus heridas.
Mientras la policía intensifica sus pesquisas para identificar al asesino, sus familiares y amigos coordinan los servicios fúnebres para poder darle cristiana sepultura. El padre Moisés Villalta, párroco de la mencionada parroquia, consternado con la trágica noticia, calificó a Leoncio como un católico comprometido que siempre estaba dispuesto a servir al pró-jimo, ayudar en las tareas parroquiales y participar de las festividades religiosas.

“Estamos muy dolidos por la muerte de nuestro hermano Leoncio Lozada. A pesar de sus años y de su condición diabética, siempre fue activo en las tareas de evangelización. Su poco dominio del inglés no fue impedimento para visitar con frecuencia parroquias como Sto. Tomas Moro y de la Natividad para apoyar a los fieles hispanos. Estamos en permanente oración por el eterno descanso de su alma y vamos a extrañar su presencia”, dijo el padre Villalta.

Agregó que Leoncio era muy devoto de la Virgen de Guadalupe y no descansó hasta organizar a los mexicanos que trabajan en el mercado mayorista de la avenida Florida y calle 4 para que participen de la tradicional procesión que todos los años organiza nuestra parroquia.   

Su hija Reina relató que su padre fue encontrado gravemente herido el 21 de marzo en un sendero del parque Kenilworth. La gravedad de sus heridas obligó a los paramédicos a trasladarlo al hospital en helicóptero, pero el viernes 31 de marzo no pudo sobrevivir a una complicación clínica generalizada.

“No encontramos explicación a la muerte de mi padre. él era un hombre bueno, muy católico y preocupado siempre de la familia. Mi mamá y mis hermanos no paramos de llorar. Nos cuesta aceptar que ya no lo tenemos a nuestro lado por culpa de un asesino. Solo pedimos a Dios que nos dé consuelo y que la policía descubra quién fue responsable de este hecho de sangre”, comentó Reina Loza.

Señaló que el día del incidente su padre había decidido montar bicicleta en el parque porque el médico se lo había recomendado previamente. “Mi papá cuidaba mucho su colesterol y el nivel de azúcar en la sangre. Era un hombre amoroso, metódico y activo. No entiendo por qué fue atacado a plena luz del día si nunca hizo nada malo”.

La hija del difunto manifestó que su padre llegó a Estados Unidos en 1981 procedente de San Miguel (El Salvador) y se instaló en el barrio latino de Mount Pleasant en Washington, DC.