Representantes del METRO entrevista a un joven hispano que busca trabajar como conductor de bus en el área metropolitana. (Fotos/Jaclyn Lippelmann)
Representantes del METRO entrevista a un joven hispano que busca trabajar como conductor de bus en el área metropolitana. (Fotos/Jaclyn Lippelmann)

La feria del trabajo multicultural de El Pregonero, realiza-da la semana pasada en la parroquia del Sagrado Corazón, fue todo un éxito con una entusiasta participación de más de 400 personas, a pesar de la continua lluvia.

Los trabajadores hispanos batallan por aumentar -o al menos mantener- su ingreso familiar en un fluctuante mercado que le cierra las puertas a los indocumentados.

Xenia Santos, inmigrante salvadoreña que hace labores de limpieza en una bibliote-ca, contó que perderá su trabajo a finales de abril porque a la empresa no le renovaron el contrato. Quince trabaja-dores, en su mayoría hispanos, se quedarán sin empleo.

Acudió a la feria de trabajo buscando oportunidades antes de quedarse desempleada. Encontró que la cadena de restaurantes de ensaladas Sweet Green paga casi 13 dólares por hora y podría ser una alternativa laboral para ella y una compañera de trabajo que la acompañó. Estos restaurantes buscan empleados para servir y atender al público (Team Members y Team Captains). Inf: www.sweetgreen.com/careers. Puede enviar su resumé a Brianna Davis (brianna.davis@sweetgreen.com).

Rosa Molina cuenta actualmente con un trabajo de limpieza a tiempo parcial, pero buscaba en la feria un puesto a tiempo completo en lo mismo o como niñera.  “Mi esposo tiene dos trabajos a medio tiempo en restaurantes, pero no alcanza”, contó quien ya tiene sus hijos grandes y el que vive con ellos ya tiene sus propios ingresos. “Los precios de la renta y la comida suben y suben en este país, pero no los salarios”.

La inmigrante salvadoreña Ruth Benítez trabajó quince años en distribución de mercadería en una tienda de ropa y zapatos deportivos en Maryland. Hace dos meses, ella y siete trabajadores más se quedaron sin empleo.

Luego de visitar la feria, contempla la posibilidad de inscribirse en un curso de  capacitación en el Centro Católico Hispano de Caridades Católicas y explorar oportunidades en su banco de trabajo.

El centro cuenta con una cada vez mayor red de empresas en busca de trabajadores. Tienen contactos con una red de gimnasios US Fitness que buscan personal de limpieza, ventas y atención al público, también ofrecen entrenamiento para entrenadores físicos y luego les ofrecen trabajo.

El centro también busca compañías de limpieza que quieran trabajar como subcontratistas para Beltway Cleaning Company. Esta organización arquidiocesana ayuda a las personas a preparar su resumé y da entrenamiento para la entrevista laboral. Para detalles sobre estos programas enfocados en oportunidades de trabajo, llame a Carlos Gutiérrez al (202) 939-2400 ext. 955.

El centro también ofrece un taller de construcción enfocado en proteger el medioambiente. Para detalles llame a Celia Sterling al (202) 939-2400 ext 926. El Centro Católico Hispano está ubicado en 201 E. Diamond Ave. #3, Gaithersburg, MD 20877 y en 1618 Monroe St., NW, Washington DC.

José Flores perdió su trabajo en Virginia en el 2014 y llegó a la feria buscando opciones. Subsiste con empleos a medio tiempo, pero no ha conseguido un puesto estable. “A uno se le hace difícil si no tiene papeles, recomendación o una historia de trabajo”, contó quien llegó a Estados Unidos en 1982 y aún sigo indocumentado. Su situación se complicó porque una organización comunitaria del área le llenó mal la planilla para renovar su estatus temporal TPS en 2007 (salió del país con permiso y no lo reportó), entonces volvió al limbo legal.

David Rivera (54) cruzó la frontera hace trece años y desde que llegó se dedica a limpiar automóviles. De tanto lavar autos y por el frío se le inmovilizaron sus dedos meñique de la mano y desde entonces atiende a los clientes en vez de lavar.

Tiene un ingreso permanente, aunque no cuenta con documentos migratorios, lo cual le ha permitido enviar remesas para mantener a sus seis hijos. No se preocupa mucho por la ola antiinmigrante que impera y los rumores de redadas, más bien cree que Dios le protege, que a los inmigrantes que trabajan y no se meten en problemas siempre les va bien.

Llegó a la feria con la esperanza de conseguir un trabajo mejor pagado y en jardinería, lo cual es su pasión. “Me gusta la jardinería porque soy campesino, conozco de árboles y sé sembrar”, dijo quien es oriundo de Sonsonate, El Salvador, y no tiene planes de regresar.