Cada vez más estudiantes universitarios estadounidenses solicitan servicios de salud mental e impulsan medidas para reducir el estigma contra aquellos que piden acceder a esos servicios, reveló este lunes un informe.

Preparado en conjunto por la Universidad de Colorado (CU) en Boulder, la Universidad Estatal de Carolina del Norte y la Universidad Estatal de Pennsylvania, el informe analizó 165 artículos de entre 2010 y 2015 y encontró que "los estudiantes universitarios frecuentemente reportan sentirse afectados" por temas como racismo, violencia y asaltos sexuales.

Estos temas son "contribuyentes claves" a los problemas de salud mental de los estudiantes, subraya el estudio publicado en el número más reciente de la revista especializada JMIR Mental Health.

Según la profesora Fay Cobb Payton, de la Universidad Estatal de Carolina del Norte y coautora del estudio, los estudiantes universitarios "se preocupan por los temas de salud mental"; sin embargo, aparentemente las universidades aún no han respondido a "la necesidad de aumentar los servicios de salud mental".

"Las aplicaciones en los teléfonos móviles podrían ser valiosas para compartir información y recursos con los estudiantes y para proveer a los estudiantes con mejor acceso a los tratamientos, o conectarlos con grupos de compañeros que los puedan ayudar", dijo Payton.

"Las aplicaciones podrían ser usadas para (...) crear historias que respondan a los problemas causados por el estigma", agregó.

Pero, dice el reporte, el uso de aplicaciones en teléfonos inteligentes con ese propósito "todavía está relativamente en sus etapas iniciales" y, si se usasen tales aplicaciones, "deberían ser impulsadas por un enfoque basado en evidencias".

"Se necesita hacer algo para responder al estigma asociado con pedir ayuda luego de un acto de violencia o de abuso sexual. Y también se necesita hacer mucho más para responder al estigma asociado con pedir ayuda por desafíos de salud mental", aseveró en un comunicado la Dra.Lynette Kvasny Yarger, de la Universidad Estatal de Pennsylvania y coautora del estudio. EFE