Monseñor Óscar Cantú obispo de San José. (Fotos/archivo)
Monseñor Óscar Cantú obispo de San José. (Fotos/archivo)

El futuro de la Iglesia Católica en Estados Unidos está siendo redefinido por la presencia hispana. Habrá una creciente y marcada presencia hispana en las nuevas generaciones de sacerdotes, religiosas y líderes. 

Los católicos hispanos hemos sido parte del pasado del catolicismo y somos más que el presente, el futuro de la Iglesia.

En este contexto, las escuelas y universidades católicas tienen mucho que decir en este proceso de redefinición del futuro, explicó Hosffman Ospino, profesor de ministerio hispano y educación religiosa en la facultad de teología y ministerio de Boston College en una reciente conferencia sobre la educación católica y los hispanos, auspiciada por la Universidad Católica de América (CUA) y America Media.

Mientras los líderes parroquiales anglosajones se preocupan porque el número de católicos está declinando o envejeciendo, los líderes hispanos –que lo ven desde otra perspectiva– reconocen que “nuestra Iglesia Católica es blanca, hispana, asiática, afroamericana y piensan qué y cómo puedo hacer para mejorar mi parroquia”.

La Iglesia debe tener esto en mente, dijo ante líderes nacionales y locales en educación católica que se dieron cita para debatir sobre el futuro de la Iglesia Católica en Estados Unidos.

El obispo Óscar Cantú, de San José, contó que su padre le inculcó dos torres en la vida: la fe, que nos presenta a Dios y a los valores, y la educación que nos abre a las oportunidades.

Las dos torres nos dan dirección y oportunidades, agregó haciendo eco de las palabras de sus progenitores, oriundos de México.

El obispo señaló que un asunto que preocupa es que la educación católica actual privilegie a una élite. “Es un peligro”, subrayó instando a ir hacia el origen de la misión de la Iglesia.

Explicó que las familias con hijos en los sistemas educativos católicos pagan dos veces: pagan la matrícula escolar y los impuestos. “Las becas no son una solución a largo plazo. Tenemos que reenfocarnos para asegurarnos de que la cultura de las escuelas católicas sea ‘católica’ y no un negocio que hay que poner a funcionar”, resaltó. 

“Hay que convencer a las familias de que la educación católica -dijo- es una posibilidad y a las instituciones para que cooperen”.