El cardenal Donald Wuerl bendice las palmas de los fieles en la puerta de la catedral de San Mateo Apóstol de Washington. (Foto/Jaclyn Lippelmann)
El cardenal Donald Wuerl bendice las palmas de los fieles en la puerta de la catedral de San Mateo Apóstol de Washington. (Foto/Jaclyn Lippelmann)

El Domingo de Ramos marcó el inicio de la Semana Santa. Con la proclamación de la narración litúrgica en la misa celebrada en la catedral de San Mateo Apóstol por el cardenal Donald Wuerl, administrador apostólico de Washington, cientos de católicos conmemoraron la unión del triunfo de Cristo y el anuncio de la pasión. La tradición de bendecir las palmas y las ramas de olivo se cumplió de manera rigurosa, a pesar de la ligera lluvia dominical del pasado 14 de abril.

El cardenal Wuerl dijo durante su homilía que la preparación realizada durante la Cuaresma ahora permite a todos los fieles entender de manera más clara las enseñanzas de Jesús sobre el verdadero significado de la humildad y amor de Dios Padre. “Hoy nos reunimos para anunciar con toda la Iglesia el comienzo de la celebración del Misterio Pascual de nuestro Señor, es decir, de su Pasión y Resurrección”.

Explicó que los relatos bíblicos nos invitan a recordar que el reino Jesús se basa en la verdad, justicia, paz y el amor por sus semejantes. “Los fieles deben vivir la Semana Santa con profunda espiritualidad y no como simple espectadores. Lo que hace que esta ceremonia sea diferente es que no solo recordamos el sufrimiento de Jesús, sino que participamos espiritualmente en esos eventos".
Agregó que la Semana Santa debe ser vivida con mucha pasión, debe transformar nuestros corazones, conducirnos por la senda de Dios y entender que la Crucifixión nos dignifica e integra con Jesucristo.

“La decisión de estar aquí en la misa del Domingo de Ramos evidencia el deseo de abrir las puertas de nuestro corazón para dejar entrar el amor y el perdón del Señor y, al mismo tiempo, desafiarnos a nosotros mismos para traer a otros su luz y perdón”, acotó el cardenal Wuerl.
El cardenal concluyó su homilía invitando a los fieles a reconocer la importancia que tiene cada persona en el plan de Dios para lograr un mundo de paz y amor.

Viviendo la tradición

Para los hispanos la Semana Santa representa una experiencia espiritual cargada de tradición y muestras de religiosidad popular en la cual las familias reviven la vía dolorosa del Señor y luego celebran su resurrección.
Para Héctor Pereira (Colombia) y Etelvina Cruz (Ecuador), quienes llegaron hasta la catedral de San Mateo Apóstol con sus respectivas familias, la Semana Santa es el mejor momento para compartir con toda la familia, aprender de las tradiciones católicas e invocar a la espiritualidad de los niños.
“Hemos aprovechado para volver a contarle a nuestros hijos como se celebra el Domingo de Ramos en nuestros países, la tradición de usar velo, recorrer parroquias y los tipos de ayuno que nos imponían nuestros abuelos. Eran otros tiempos, pero eso nos ayudó a ser mejores católicos, así como entender que somos parte de una Iglesia viva”, comentaron los mencionados padres de familia.
Elías García (Honduras) dijo que el mensaje del cardenal Wuerl le hizo recordar a las homilías que solía escucha en su país durante Semana Santa. “Estoy convencido que con el sacrificio que Jesús, todos estamos comprometidos en ser mejores cristianos e intentar construir un mundo mejor”.
Como se sabe, el Domingo de Ramos es el día en que la Iglesia Católica recuerda la "entrada triunfal" de Jesús en Jerusalén, exactamente una semana antes de su resurrección.
Como ya es costumbre, la presencia de fieles hispanos fue masiva en la mayoría de parroquias de la arquidiócesis de Washington, especialmente en el Sagrado Corazón, St. Mark the Evangelist, Santa María de Landover Hills, San Camilo, San Miguel Arcángel, Nuestra Señora de los Dolores, San Rafael y Santa Catalina Labouré, entre otras.