Fieles participan de la celebración del Domingo de Ramos en la Catedral de St. Mateo en Washington. (Foto/Jaclyn Lippelmann)
Fieles participan de la celebración del Domingo de Ramos en la Catedral de St. Mateo en Washington. (Foto/Jaclyn Lippelmann)

La Semana Santa ofrece la oportunidad de andar con Jesús, caminar en su camino e incluso a su lado cuando buscamos además renovar y profundizar nuestro encuentro con Él, su amor y su misericordia. Así lo expresó el cardenal Donald Wuerl, arzobispo de Washington, durante su homilía el domingo de ramos en la catedral de San Mateo Apóstol, luego de la tradicional bendición de las palmas en las escalinatas con las que se da inicio a la Semana Mayor.

Es una semana solemne y cargada de oración para los cristianos de todo el mundo, en la cual se conmemora primero la entrada triunfal de Jesucristo a Jerusalén antes de su muerte (viernes santo) y su resurrección (domingo de pascua).

"Para mí, la Semana Santa es muy importante porque sí creo en Dios. Soy muy católico y creo que Él siempre está en nuestras vidas y en todo momento cuando uno lo necesita", expresó el inmigrante mexicano Enrique Durán en la entrada de la catedral.

La jornada anual de renovación espiritual que ocurre durante Semana Santa es necesaria porque la vida secular y los eventos que dominan nuestras vidas actualmente disminuyen el encuentro con Jesús -dijo el cardenal.

Reconoce que las noticias de la paralización política, los ataques con gas envenenado, los desastres naturales, violencia y muerte llenan nuestra vida diaria. Mencionó también el estallido de una bomba en una iglesia cristiana copta en Egipto a primeras horas del domingo de ramos. Recalcó que existe siempre el miedo de que olvidemos que hay algo mucho más grande: nuestra vida espiritual y nuestra relación con Dios. "Participamos en la liturgia de Semana Santa para evitar que se desvanezca de las memorias y de nuestros corazones esa experiencia de Jesús y nuestra cercanía con Él".

Haciendo eco de las palabras del papa Francisco de ese mismo día, Wuerl subrayó que Jesús no nos pide que lo contemplemos en fotografías y videos en internet sino que nos unamos a Él en el misterio que es su presencia viva en la eucaristía.

Le recordó a la feligresía que estamos llamados a ser discípulos misioneros. "Se nos pide que compartamos la historia de Jesús y, en esta Semana Santa, debemos orar y estar conscientes de la presencia de Cristo".

El cardenal instó a los presentes a colocar en su hogar la palma bendita que recibieron y orar en acción de gracias porque Jesús está con nosotros, murió por cada uno de nosotros y lo podemos encontrar en el misterio de la eucaristía.

Al finalizar su homilía, Wuerl condenó el ataque a la iglesia cristiana egipcia, diciendo que el cuerpo de Cristo (la Iglesia) continúa siendo crucificado en el mundo. "Esta vez los cristianos coptos en Egipto fueron asesinados simplemente porque creen en el Señor Jesús".

Hay más cristianos muriendo por su fe en la actualidad, que bajo las autoridades romanas en la época del imperio pagano -señaló el homilista refiriéndose a las palabras del sumo pontífice.

Ante la frustración de los fieles por no poder hacer mucho al respecto, les instó a hacer algo poderoso: orar. "Recen y unan sus corazones a los de sus hermanos y hermanas que simplemente están siendo perseguidos y asesinados por algo que ustedes y yo hicimos hoy con plena libertad: profesar nuestra fe en nuestro Señor Jesucristo".

El cardenal pide a los católicos que los recordemos en esta Semana Santa y los mantengamos en oración. "Ellos no tienen voz, no tienen a nadie que hable por ellos, no tienen a nadie que los defienda. Podemos al menos recordarlos como parte del cuerpo de Cristo que está siendo crucificado en nuestro día de hoy".