El papa Francisco saluda a los fieles que asistieron a la JMJ 2019 en Panamá. Foto/VN
El papa Francisco saluda a los fieles que asistieron a la JMJ 2019 en Panamá. Foto/VN

El Santo Padre ha finalizado la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá, tras un intenso programa de actividades que lo han llevado a vivir momentos de verdadero encuentro con el pueblo panameño y con cientos de miles de jóvenes del mundo.

Su última cita fue con 15.000 voluntarios reunidos en el estadio Rommel Fernández. Después de dar las gracias por el trabajo que realizaron, el Papa se dirigió al Aeropuerto Internacional de Tocumen.

La compañía aérea Avianca ha sido la encargada de transportarlo de regreso al Vaticano en un avión que partió a las 18:25, hora local.

Acudieron a despedir al Pontífice, el Presidente de Panamá, Juan Carlos Varela acompañado por su esposa y el séquito presidencial. Por su parte, la banda nacional interpretó el himno de la JMJ "Hágase en mí según tu Palabra", así como el himno nacional Vaticano y Panameño.

Antes de partir, el Papa saludó a un grupo de fieles emocionados que le agradecieron su visita. Un gesto más de cercanía, de los muchos que ha tenido Francisco a lo largo de estos días y que le han permitido conectar espiritualmente con los peregrinos de la JMJ.

El Sucesor de Pedro se despidió de este pueblo que lo ha recibido con los brazos abiertos y regresa a Roma, "con el corazón rejuvenecido", lleno de la fe y la esperanza que le "han contagiado los jóvenes del mundo".

“Cercanía con el prójimo” es lo que mejor describe el Viaje Apostólico del papa Francisco a Panamá desarrollado entre los días 24 y 27 de enero.

Francisco no desaprovechó ninguna oportunidad durante esta visita al país centroamericano para acercarse a los fieles presentes, abrazarles y hacerles sentir que tienen un padre, pues tal y como aseguró en su visita a la Casa Hogar del Buen Samaritano: “el prójimo es en primer lugar una persona, alguien con rostro concreto, real y no algo a saltear o ignorar” pero sobre todo – afirmó – “el prójimo es un rostro que encontramos en el camino, y por el cual nos dejamos mover y conmover: mover de nuestros esquemas y prioridades y conmover entrañablemente por lo que esa persona vive para darle lugar y espacio en nuestro andar”. Vaticano News