A siete semanas del sensible fallecimiento de Margarita Roque el personal del Children's National Medical le rindió un homenaje póstumo. Foto/Javier Diaz
A siete semanas del sensible fallecimiento de Margarita Roque el personal del Children's National Medical le rindió un homenaje póstumo. Foto/Javier Diaz

La atención compasiva a los niños y sus familias fue una de las características que distinguió el trabajo pastoral de Margarita Roque en el Children's National Medical, donde laboró como capellana. A siete semanas de su sensible fallecimiento el personal de dicho nosocomio le rindió un sencillo, pero emotivo homenaje póstumo destacando sus cualidades humanas en favor de los pacientes y el fortalecimiento de la Iglesia.       

En la sala de recepciones del hospital, donde se realizó el homenaje, se dieron cita pacientes, padres de familia, enfermeras, personal de servicio y religiosos que interactuaron en su trabajo cotidiano con la capellana hispana, para quien no había horario, zona restringida o problema que no pueda ser resuelto en nombre de Dios. 

El salvadoreño Luis Arauz, quien perdió a su hijo pequeño, encontró en las oraciones y consejos de Margarita Roque la paz que necesitaba para seguir con su vida cotidiana. “La muerte de un hijo te provoca un dolor indescriptible. Margarita me ayudó a comprender que la vida es un regalo de Dios y que la oración es la manera más directa de encontrar resignación, consuelo, esperanza”.

La mexicana Luisa Benítez, cuyo hijo en quince días tuvo que ser operado de emergencia en tres ocasiones, dijo que hace un año el tocó vivir los momentos más duros de su vida. “Mi hijo salió gravemente herido de un accidente de tránsito. Los médicos le daban pocas probabilidades de vida y estuve casi un mes acompañándolo en la Unidad de Cuidados Intensivos. Hasta allí llegaba Margarita para rezar juntas, leer pasajes de la biblia e intentar arrancarme una sonrisa con sus anécdotas. Hoy estoy aquí para agradecerle lo que hizo por mí. Mi pequeño ahora está bien, va a la escuela y mi fe en Dios es más fuerte”.  

El nicaragüense Odier Arias, técnicos del departamento de Ingeniería del referido hospital, también expresó sus condolencias a los familiares de la difunta. “Margarita era muy exigente en los requerimientos para que los niños puedan estar cómodos o felices. Siempre conversábamos de la importancia de creer en Dios y cómo se puede ser buen cristiano a través del servicio al prójimo. Es una pena saber que ya no está con nosotros”.  

Laura, Daysi y María, asistentes de piso en la Unidad de Intensivos, señalaron que siempre encontraron en Margarita Roque un apoyo incondicional para tener contento a los niños internados. “Ella sabía combinar su trabajo pastoral con mantener alegre a los pacientes. Su pasión por el soccer era increíble y lo compartía con los niños. Ella sabía hacer sonreír a los niños a pesar de sus males, así como dar esperanza a los padres de familia en los momentos mas difíciles. La extrañamos”.              

El seminarista salvadoreño Jonathan Barahona, quien por varios meses trabajó al lado de Margarita Roque, calificó de eficiente y ejemplar la labor desplegada por la capellana puertorriqueña. “Yo estaba muy contento de trabajar a su lado, de predicar la palabra de Dios con los pacientes y de brindar apoyo espiritual a los padres de familia. Aprendí mucho”.   

 Kathleen Ennis-Durstine, jefa de capellanes del citado hospital, dijo que la prematura partida de Margarita sorprendió a todos en el hospital, pero su legado de fe, alegría, esperanza, dedicación y simpatía seguirá vivo en el el Children's National Medical Center de Washington. 

María Roque, hermana de la finada, agradeció a todos los presentes por las muestras de cariño a Margarita y pidió orar por el eterno descanso de ella.

Margarita Roque falleció el 21 de enero de 2019.