El arzobispo de Los Ángeles, Monseñor José Gómez, habla sobre temas de inmigración.  FOTO/Cortesía CUA
El arzobispo de Los Ángeles, Monseñor José Gómez, habla sobre temas de inmigración. FOTO/Cortesía CUA
"El inmigrante es un ser humano y no importa de dónde vino, ni si tiene papeles o no. Es nuestro hermano". De este modo se refirió el arzobispo José Gómez de Los Ángeles a los extranjeros, durante su reciente discurso ante estudiantes de la Universidad Católica de América.
"Para mí y para mi Iglesia, el tema de inmigración se trata de la gente, de las familias, de las almas y no de estadísticas", dijo quien lidera la arquidiócesis más grande de Estados Unidos con cinco millones de católicos.
La Arquidiócesis  de Los Ángeles es la más diversa por raza, cultura y geografía, donde más del 70 por ciento de los fieles son de origen hispano. "Somos una Iglesia de inmigrantes, un lugar para ver la diversidad del mundo".
Allí vive un millón de los once millones de indocumentados que hay en Estados Unidos.  Es decir, un veinte por ciento de la feligresía en esa arquidiócesis no tiene documentos migratorios. Por eso, monseñor Gómez es uno de los principales impulsores de una reforma de inmigración. Es más, considera que es un asunto urgente a tratar.
A nivel nacional, las estadísticas indican que un cuarenta por ciento de los católicos en el país tienen origen hispano. Y la cifra se eleva a un sesenta por ciento entre los católicos menores de edad. Hay que tener presente que un 93 por ciento de los hispanos menores de 18 años han nacido en este país.
Cuando impera un clima antiinmigrante en el país, Gómez subraya que la unidad de las familias es lo más importante. Le preocupa que un 25 por ciento de las deportaciones en recientes años, ha apartado a un padre o madre de sus hijos.
Los indocumentados no llegaron a Estados Unidos de un día para el otro -dice el arzobispo-. En promedio, según datos del centro Pew del 2014, los adultos indocumentados han vivido en este país por 13 años. El prelado recalca que aprenden inglés, pagan impuestos y nos beneficiamos de ellos en la economía -ya que son una fuerza laboral dominante en el sector construcción, agricultura y servicios como restaurantes y limpieza.
Al mismo tiempo, Gómez resalta que este es un país de leyes y respetarlas es clave para vivir aquí. Reconoce que no es correcto cruzar la frontera, pero los inmigrantes lo hacen porque les urge mantener a sus familias o están huyendo de la violencia terrible de las pandillas en Centroamérica.
Considera que la inmigración va más allá del significado del término. "La historia nos dice que este país fue fundado por europeos, pero el primer día de acción de gracias fue celebrado por sacerdotes misioneros hispanos en 1565".
Cabe mencionar que el sitio donde se llevó a cabo el primer "thanksgiving" en  Estados Unidos, es objeto de debate constante. Seguramente el arzobispo se refiere a investigaciones de catedráticos de la Universidad de la Florida (Gioia y Gannon, no hispanos), que sostienen que la primera celebración fue llevada a cabo por los españoles el 8 de septiembre de 1565, en lo que hoy es San Agustín, Florida.
"Además -dijo Gómez- el primer idioma no indígena que se habló en este país no fue el inglés, sino el español".
Pidió no ser malinterpretado, al recalcar que 'la cara de América está cambiando'. “Nuestro país tiene cara de diferentes partes del mundo, desde asiáticos hasta latinos y africanos­”, dijo subrayando que la historia de inmigración de Estados Unidos es hermosa y nos enriquece como nación.
Quien es vicepresidente de la Conferencia de Obispos Católicos de EEUU, insiste en que todos somos hijos del mismo Dios y los inmigrantes hacen a este país grandioso.
Pidió abrir los corazones a los refugiados, quienes son personas que sufren mucho y con historias muy tristes. "Tenemos que darles la    bienvenida".
Sobre la tragedia que viven los niños que cruzan solos la frontera, mencionó que hay casos en que pasan meses en los centros de     detención encarando dos opciones: regresar a su país o ser enviado a hogares temporales (foster care).
Monseñor también sabe bien del temor que viven actualmente las personas sin documentos. "Están asustados, no quieren ir a la escuela ni al mercado por miedo a que ICE los deporten".
Gómez cabildea a favor de los indocumentados a todo nivel, desde el alcalde y el jefe de policía hasta el gobernador y los congresistas. Igualmente pide a los católicos que hablen más sobre estos temas en su comunidad y con los políticos. "Aprendan la realidad de los inmigrantes, hablen sobre inmigración en su entorno y también manifiéstenles a sus representantes que necesitamos una reforma migratoria".