Mario Alfaro adornan el árbol navideño que ilumina la entrada principal de la escuela católica DBCR.   Fotos/JC
Mario Alfaro adornan el árbol navideño que ilumina la entrada principal de la escuela católica DBCR. Fotos/JC

El Adviento, tiempo litúrgico pensado como una preparación al nacimiento de Jesús que se inició el primer domingo de diciembre, los estudiantes de la escuela católica secundaria Don Bosco Cristo Rey (DBCR), al igual que millones de católicos en todo el mundo, iniciaron un proceso de reflexión sobre la importancia de la Navidad y cuál debería ser el regalo espiritual para todos.

Profesores y alumnos han creado espacios libres en sus horarios de clases y prácticas laborales para repasar relatos bíblicos que hablan del nacimiento de Jesús y sobre las condiciones humildes en la que llegó al mundo el hijo de Dios.

Este año, al margen de participar en la decoración navideña de su escuela, los jóvenes optaron por compartir en grupos sus experiencias navideñas, registrar algunas de sus vivencias en breves ensayos y hablar sobre la importancia de encender las velas en Adviento.

Varios de ellos, gracias a su condición de adolescentes creativos, pudieron explicar a sus compañeros de manera ágil que la primera vela da cuenta de cómo la luz de la esperanza se impone a las tinieblas; que la segunda habla de la humildad y el tiempo de preparación; que la tercera es en referencia a los pastores, símbolos de esperanza; y la cuarta rememora al ángel que anuncia el amor de Dios al hacerse hombre.

Asimismo, los estudiantes de DBCR reconocieron la importancia del encendido de las velas durante el Tiempo de Adviento.

Durante una visita de El Pregonero a la mencionada escuela, un grupo de estudiantes explicaron que Navidad es el niño Jesús, no sólo por lo que representa para los cristianos, sino por el mensaje de amor, humildad y entrega que nos enseñó.

Amy Vásquez, Imendal Ferrufino, Mario Alfaro, Jesse Enríquez, Bryan Villalta y Jasmine Flores, al igual que Jennifer Castaneda (asistente interina del director de DBCR) coincidieron en señalar que la Navidad es tiempo de compartir la alegría del nacimiento del niño Jesús.

“Este año todos nos hemos unido para adornar los ambientes de la escuela. Queremos que todos adviertan que la llegada del hijo de Dios nos llena de esperanza. En DBCR el Adviento lo vivimos con mucha devoción y alegría”, comentó Castaneda.   

Este tipo de reflexión espiritual también se registra en las diferentes escuelas católicas pertenecientes a la arquidiócesis de Washington. Pero es importante destacar que la Escuela Don Bosco Cristo Rey brinda educación de calidad a estudiantes pobres a través de un modelo que combina estudio pre-universitario y trabajo.

Los alumnos de DBCR, por la experiencia de trabajar en una oficina cinco veces al mes, tienen mucha motivación para estudiar. Aprenden que las matemáticas son importantes y que el trabajo es una oportunidad para aplicar lo que han estudiado en clase.

La red está conformada por unos 30 planteles en varios estados del país. La mayoría de los estudiantes de DBCR proviene de familias de bajos recursos, pertenece a grupos minoritarios y recibe asistencia económica para la matrícula escolar.

Tradición viva
En el Tiempo de Adviento, con el que se inicia el ciclo litúrgico de Navidad y un nuevo año litúrgico, el pueblo de Dios que peregrina en el tiempo redescubre la tensión entre la primera venida histórica de Jesucristo y la segunda que marcará el fin de los tiempos.

La espiritualidad del adviento encamina a los cristianos a profundizar la perspectiva de la vida, a la vez que prepara a la Iglesia para conmemorar la venida del redentor, celebrada en cada Navidad.

El color de los ornamentos del altar y la vestidura del sacerdote es el morado, igual que en Cuaresma, que simboliza austeridad y penitencia.

Son cuatro velas las que se ponen en la corona de Adviento. Según la tradición, se prenden de una en una, durante los cuatro domingos de Adviento, al hacer la oración en familia. Se acostumbra usar diferentes colores: una morada, una roja, una rosa y una blanca. 

Hay quienes acostumbran poner tres velas moradas y una rosa o blanca. Se prenden primero las moradas que nos recuerdan que es tiempo de penitencia, de conversión. La blanca o rosa significa la alegría de la llegada de Jesucristo.