La hermana Ana María Pineda habla sobre la importancia del V Encuentro Nacional de la Pastoral Hispana. (Foto/archivo)
La hermana Ana María Pineda habla sobre la importancia del V Encuentro Nacional de la Pastoral Hispana. (Foto/archivo)

La reflexión de la hermana Ana María Pineda sobre la importancia del V Encuentro Nacional de la Pastoral Hispana no solo evidencia la agenda pendiente al interior de la Iglesia en Estados Unidos, sino que muestra el camino que se debe seguir para consolidar el liderazgo hispano en las próximas décadas.

Para ella es importante que los jóvenes tengan en cuenta todo lo obrado en el pasado y que, gracias al liderazgo de sus predecesores, hoy se encuentran en la capacidad de proponer líneas de desarrollo e integración en favor de la Iglesia. “Los hispanos siempre hemos participado activamente en todos los acontecimientos religiosos del pasado, pero ahora nos toca mirar hacia adelante en condición de líderes del futuro. La tarea será difícil porque hablamos de un futuro deseado, especialmente para quienes tienen pocas opciones o ninguna. Allí radica el reto”.

La religiosa considera que es fundamental que el nuevo liderazgo de pastoral hispana no olvide quiénes somos, de dónde venimos, cuánto aportamos y adónde queremos marchar unidos como Iglesia. “No podemos perder nuestra identidad. Es hora de entender que nuestra fe en Estados Unidos se ha ido moldeando gracias a perseverancias, la justicia y la fe. Estas cualidades, que algunos erróneamente califican de ‘memoria subversiva’ nos asegura que no seamos olvidados”.

La hermana Pineda también hizo una reflexión sobre la necesidad de tener vigente la ‘memoria profética’, pues al apoyarnos en la tradición profética, siempre renunciaremos al mal y proclamaremos el bien. “Nuestro compromiso como líderes del futuro es estar activos y presentes en el mundo. Esta realidad es lo que nos lleva a trabajar para proteger la vida y la dignidad de todas las personas y a cuidar de la creación de Dios aquí en la tierra”.

Al mencionar la historia de los Encuentros, hizo referencia a la importancia de la ‘memoria mística’, en donde Dios siempre fue un compañero constante que iluminó el camino del liderazgo hispano hasta convertirlo en una fuerza energizante necesaria para la Iglesia en Estados Unidos. “Invoquemos el nombre de Dios y comprometámonos de nuevo como comunidad hispana a la importante tarea que nos espera. Y, en el espíritu de los discípulos de Emaús, que nuestros corazones ardan dentro de nosotros y que podamos contar lo que ha ocurrido en nuestro camino y cómo reconocimos a Jesús en el partir del rostro de nuestros semejantes”.

La reflexión de la hermana Ana María Pineda, compartida con la prensa que asistió al V Encuentro Nacional de la Pastoral Hispana realizado en septiembre del 2018 en Texas, recuerda que el proceso ahora continúa con la misión de llevar a nuestras comunidades y diócesis las conclusiones obtenidas en dicho evento religioso.

No cabe duda que el proceso del V Encuentro pasará a la historia como un momento especial de gracia para la Iglesia en Estados Unidos en estos tiempos turbulentos y difíciles. Como el cardenal Daniel DiNardo, presidente de USCCB, acertadamente expresó en sus palabras de bienvenida: “En medio de esta oscuridad, el Encuentro es una luz que brilla e ilumina el camino a seguir. El entusiasmo, la pasión, el amor y la alegría del proceso de Encuentro es un medio de gracia, un regalo para nosotros mientras nos esforzamos por reconstruir la Iglesia”.

Es importante recordar, que más de 3.200 delegados (en su gran mayoría jóvenes-adultos), provenientes de más de 160 diócesis y representantes de 200 organizaciones católicas de todo el país, estuvieron presentes en el V Encuentro Nacional, quienes, con su entusiasmo y testimonios de fe ratificaron su compromiso con la Iglesia.