La salvadoreña Rosa Gutiérrez López (centro), una madre de tres hijos pequeños, para evitar su deportación optó por buscar refugio en una iglesia santuario en Bethesda, Maryland.
La salvadoreña Rosa Gutiérrez López (centro), una madre de tres hijos pequeños, para evitar su deportación optó por buscar refugio en una iglesia santuario en Bethesda, Maryland.

Para no separarse de sus hijos estadounidenses, una madre salvadoreña que encara deportación optó por buscar refugio en una iglesia santuario en Bethesda, Maryland. Allí la recibieron con cantos, aplausos y afecto porque consideran que el tema de inmigración es un asunto moral al que hay que responder basándose en la fe, brindando amor, compasión, hospitalidad y solidaridad a los inmigrantes.

Rosa Gutiérrez López (40) tomó la decisión de abandonar El Salvador hace 13 años debido a la violencia, ya que campesinos con machetes la acosaban. En el 2005 entró ilegalmente por la frontera, en enero de 2006 pidió asilo político. "Le tenía miedo a un grupo de personas en mi país", explicó durante una vigilia interfe que se llevó a cabo el miércoles 12 de diciembre en el santuario ubicado en el 9601 de la calle Cedar Lane en Bethesda, Maryland.

"No tengo récord criminal, sólo tuve una citación en la Corte y no me presenté y eso ocasionó todo", aclaró esta inmigrante que fue legalmente procesada en ausencia.

En el 2014 llamó a la policía y fueron a buscarla a su casa en Fredericksburg, Virginia.

Durante años, Rosa se presentó ante las autoridades de inmigración (ICE) hasta el 2017 cuando le instalaron un monitor en el tobillo (grillete).

Los agentes federales aumentaron la presión en el caso, la obligaban a reportarse cada mes y luego cada quincena hasta que la presionaron para que comprara un boleto de avión hacia su país.

"Mi experiencia con los agentes de inmigración fue muy dura y todo esto es muy difícil para mí", dijo.

Compró el boleto para el 10 de diciembre, pero no quiso auto-deportarse, como le ordenó ICE, porque le preocupa el bienestar de sus hijos y sabe que su vida corre peligro si regresa a El Salvador.

"No quiero dejar a mis hijos", dijo Rosa ante la congregación y la prensa. Ella tiene tres hijos nacidos en Estados Unidos: María Salomé (11), Juan Pablo (9) y John Sebastián (6) con síndrome de Down.

El pequeño, con discapacidad, requiere de su tiempo y atención especial, así como servicio médico de un cardiólogo, otorrinolaringólogo, endocrinólogo y terapistas ocupacional y del habla.

"En El Salvador no hay especialistas para mi hijo con síndrome de Down. Si me separan de mi niño no podré pelear mi caso desde allá", dijo esta madre desesperada.

Entonces, buscó ayuda en la comunidad y la Red de congregaciones santuario del área metropolitana (DMV Sanctuary Congregation Network) la ayudó a encontrar refugio en esta Iglesia Unitaria Universalista Cedar Lane (Cedar Lane Unitarian Universalist Church).

Por su parte, el abogado de Rosa, Héctor Pérez Castilla, está trabajando fuerte para que el juez reabra este caso de inmigración. "Decidí buscar un santuario porque amo a mis hijos, no quiero regresar, quiero quedarme a pelear mi caso. Estaré en este santuario hasta que el juez revise mi caso. Es muy duro porque me he separado de mis hijos (que están con un pastor en Virginia) y nunca lo había hecho antes", dijo Rosa quien está muy agradecida por el apoyo recibido.

"Aquí se valoran las vidas y futuros. ICE no es bienvenido aquí", reza un cartel en la Iglesia Cedar Lane. Ómar Ángel Pérez, organizador de la red de congregaciones santuario del DMV, mostró su total solidaridad con la madre afectada. "Apoyamos a Rosa, la acompañamos en sus dificultades, respetamos su dignidad y estaremos en todo momento con ella y su familia".

El reverendo Alvin Herring, director de Faith in Action, se opone a los ataques contra la comunidad inmigrante y a que sean tratados como ciudadanos de segunda clase. "Las políticas de inmigración en este país son inmorales e injustas. Están encarcelando a la gente, pero no lo están haciendo en nuestro nombre", dijo subrayando que esta congregación no apoya estas políticas del Gobierno que separan a las familias.

"Estamos contigo, Rosa. ¡Bienvenida a casa!", puntualizó en medio de música y aplausos.

"Para los niños en la frontera, queremos paz y libertad. Ya no más hambre en esta tierra. Para los pobres y los viejitos, queremos paz y libertad en este mundo", cantaban los miembros de la Iglesia.

"Cientos de centros religiosos están ofreciendo refugio a los inmigrantes, promoviendo la igualdad y compasión porque ningún ser humano es ilegal", expresó el reverendo Abhi Janamanchi de la iglesia que está acogiendo a Rosa.

La Iglesia Cedar Lane celebra la diversidad, estableció un equipo para el ministerio de justicia con el inmigrante y se convirtió en santuario en 2017 por voto unánime de la congregación, conformada por judíos, cristianos, budistas, humanistas, hindúes y personas de otras denominaciones.

Brinda vivienda a los inmigrantes que tienen retos legales con ICE y orden de deportación así como hacen otras 800 congregaciones en Estados Unidos. Inf: cedarlane.org.