Es inmoral detener a los niños inmigrantes, es inhumano separarlos de sus padres y tenerlos bajo arresto en condiciones deplorables.

Con ese mensaje, 200 sacerdotes, religiosas y laicos católicos, llegaron al capitolio, el jueves 18 de julio, en un esfuerzo por presionar al Congreso y a la administración del presidente Trump para que los niños inmigrantes ya no sean arrestados. 

Cerca de 70 manifestantes fueron arrestados en un acto de desobediencia civil no violento, que repercutió en los noticieros y redes sociales en un afán de crear conciencia sobre el tema que fue el objetivo de esta actividad planificada.

"Es un evento importante porque le estamos dando voz a los niños arrestados, que ahora no la tienen", dijo Norma Canedo, coordinadora del ministerio de justicia social en la Catedral de San Mateo de Washington, quien participó en la manifestación en la rotonda del Capitolio junto con otros tres feligreses de su parroquia.

"Nunca había participado en algo así. ¡Todos éramos católicos! Creo que fue un momento único".

"Tenemos que reconocer que los demás son nuestros hermanos y es importante que los líderes de nuestro país reconozcan la dignidad y el valor de todos los seres humanos, incluso de los que recién están llegando a nuestro país", dijo Norma.

Insistió en que es inhumano separar a niños de sus padres. "Nuestros líderes deben ponerse en la situación de los padres de estos niños que están cruzando la frontera. Esos niños podrían ser sus hijos o sus nietos. "Tienen que humanizarse".

Líderes católicos hablan frente al Capitolio en favor de los niños migrantes.

Considera que es más fácil tomar decisiones sin pensar en la humanidad del prójimo. La verdad, es que las autoridades tienen la responsabilidad de cuidarlos y tratarlos con respeto -dijo- y también es responsabilidad de cada uno de nosotros.

"La política de este gobierno, de separar a padres e hijos y tenerlos arrestados en esas condiciones, es inhumana e inaceptable", según el inmigrante panameño Franz Kuo, quien también respondió al llamado de los organizadores.

"Fue una invitación para que nos uniéramos a las voces de activistas y religiosos para enviarles un mensaje claro al Congreso y al presidente sobre lo que está pasando en la frontera. Nosotros, como laicos, queríamos unirnos a esa manifestación". 

Franz espera que este esfuerzo ayude a los que toman decisiones a decir 'basta ya'.

Él está consciente de que algunos católicos están de acuerdo con estas prácticas antiinmigrantes. "Otros no quieren alzar la voz porque no lo ven como algo que les afecta directamente o por indiferencia", dijo subrayando que “si todos somos indiferentes, no hay autoridad moral en el país”.

Lía Salinas, directora de la oficina de asuntos hispanos de la Arquidiócesis de Baltimore, se sorprendió al ver el número de congregados. "Me impresionó la valentía que tuvieron de hacer presencia y denunciar lo que está pasando con los niños inmigrantes. Me impresionó ver a sacerdotes, religiosas, laicos y padres de familia, todos poniendo su fe en acción".

Dejó en claro que el arresto de niños y la separación de sus padres, son contrarios a nuestra fe. "Incluso los obispos están denunciando el trato inhumano a estas creaturas de Dios". 

Al igual que los otros manifestantes, Lía está comprometida -como lo enseña su fe- en defender la vida, especialmente la de los más vulnerables. "Tener niños en cárceles, separados de sus familias y en condiciones inhumanas va en contra de la dignidad del ser humano".

La actividad también movilizó a por lo menos seis parroquianos de la parroquia San Camilo de Silver Spring, Maryland, como Linda Mendoza, Folabi Olagbaju y Rose Marie Berger. Algunos fueron arrestados, explicó el padre Jacinto Orzechowski, quien sirve en Caridades Católicas. 

Holly Folley de San Camilo, fue una de los que se tendieron en el suelo de la rotonda del Capitolio, hasta que los policías dieron tres advertencias de desalojo a los manifestantes y al final procedieron a arrestar a 70 líderes.

Lo que impactó a algunos de los entrevistados fue que por lo menos una de las religiosas arrestadas, incluso tenían su hábito al momento del arresto. Ya todos están libres.

Los participantes en la denominada 'jornada católica de acción por los niños inmigrantes', vinieron en representación de casi 20 organizaciones nacionales. Cantaron, rezaron y corearon mensajes para pedir que ya se termine la inmoral e inhumana práctica de arrestar a niños migrantes.

Unos 8.700 menores no acompañados se entregaron en la oficina federal de Reasentamiento de Refugiados el mes pasado, más del doble de los 4.300 niños que lo hicieron en abril, según datos de CNN.

Esta movilización es el inicio de una campaña (https://franciscanaction.org) que incluye actos de “resistencia de fe”.

“Las religiosas católicas tenemos una larga historia ayudando a comunidades inmigrantes. Hemos visto el dolor, sufrimiento, miedo y trauma de primera mano. En los recientes meses, como ha venido escalando la crisis humanitaria, nos unimos a decenas de miles que están indignados por la horrible situación en nuestra frontera sur", dijo la hermana Carol Zinn, directora de la Conferencia de Liderazgo de Mujeres Religiosas, en los jardines del Capitolio, previo al acto de desobediencia civil. 

Más de mil religiosas católicas han servido en ministerios a aquellos en necesidad y han donado casi un millón de dólares para apoyar el cuidado de aquellos que buscan seguridad, libertad y una mejor vida para sus familias. "El Evangelio ordena y los valores de nuestra tierra lo demanda, por eso actuamos", destacó la hermana.

Igualmente, varios obispos apoyan estos actos de desobediencia civil. 

Entre las organizaciones que respaldan la campaña, cabe mencionar a: Franciscanos Capuchinos de la Provincia de St. Mary, las hermanas Carmelitas de la Caridad de Vedruna y Catholic Mobilizing Network que aboga por el fin de la pena capital.

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