A los padrinos, se los suele elegir por cuestiones de amistad, simpatía, reciprocidad u otros motivos sociales. Alguien que fue seleccionado por un amigo para apadrinar a su hijo, a veces se siente comprometido a retribuir el gesto. Todos estos motivos son válidos, siempre y cuando la persona tenga las condiciones que le permitan cumplir su tarea de padrino -comentó Carla Ferrando-Bowling, directora de la Oficina de Vida Familiar de la Arquidiócesis de Washington.

El papel del padrino o madrina es ayudar al padre o la madre en la educación cristiana de su ahijado/a. "No solo acompaña cuando se recibe el sacramento -si ese fuera el caso se le llamaría testigo y no padrino-, el padrino acompaña durante toda la vida", dijo Carla hace unos días en las clases para padres de familia que se dictan en la Iglesia San Juan Bautista de Chillum, Maryland.

Explicó que los padrinos deben reunir ciertas características esenciales. Deben ser espiritualmente idóneos para el oficio que asumen y poseer las siguientes cualidades: ser bastante maduro para cumplir con sus obligaciones de padrino/madrina, pertenecer a la Iglesia Católica y llevar una vida sacramental y no estar impedido por el derecho para desempeñar esta función.

"No olvidemos que esta elección no es un premio, ni una distinción, ni un honor, sino una responsabilidad, para la cual hay que ser idóneo", según Carla.

"La función de los padrinos no es solamente estar en la ceremonia. Comienza con la preocupación por la preparación previa del ahijado/a y lo fundamental tiene que ver con el compromiso que se adquirió al querer acompañar la vida de una persona desde el mismo bautismo, o cuando recibe los otros sacramentos de iniciación cristiana".

En su charla, Carla explicó que los padrinos cumplen su función de cuatro formas: oración, buen ejemplo, orientación y suplencia. "Deben rezar por sus ahijados con frecuencia, para conseguirles la gracia necesaria para su vida cristiana, darles buenos ejemplos, enseñarles, acompañarles, corregirles y aconsejarles. En ausencia de los padres (porque no estuvieran presentes, o porque no se ocuparán) debe velar por la formación cristiana de sus ahijados, su práctica religiosa, etc.".

Carla dice que es importante establecer un plan de trabajo con el objetivo de transmitir la fe en familia, mediante el ejemplo de vida. "Especialmente en los primeros años del hijo, con el fin de fortificar su fe para que sepa enfrentarse a los duros desafíos de una sociedad secularizada".

También habló de la catequesis familiar. Subrayó que los padres son los primeros educadores y los agentes más influyentes de la catequesis de sus hijos. La catequesis familiar se lleva a cabo a través de las palabras, pero sobre todo a través del testimonio. "Los padres no sólo deben ser enseñados sobre la fe, sino también invitados a una participación plena y activa en los sacramentos y la vida de la Iglesia. “La catequesis de adultos, diseñada especialmente para los padres, también los ayuda a alimentar su propia fe, así como la de sus hijos”.

Estas clases para padres de familia se ofrecen en la parroquia San Juan Bautista de La Salle, ubicada en 5706 Sargent Rd., Chillum, MD 20782. Inf: (301) 559-3636.

Otra escuela para padres se ofrece los domingos a 10:30 AM en la cafetería de la parroquia Nuestra Señora de los Dolores, 1006 Larch Ave., Takoma Park, MD. Seguidamente, a las 12:15PM, se oficia la misa en español. Esta clase es breve, dinámica, se pueden hacer preguntas confidencialmente, sin costo y en español. La próxima clase será el 28 de abril sobre los riesgos que encaran los jóvenes y la ideología de género.