La fe y la esperanza se han fortalecido tanto entre los ‘soñadores’, como líderes religiosos y activistas comunitarios, luego de la audiencia en la Corte Suprema de Justicia, en donde se escucharon los argumentos de los abogados que defienden el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA).

Richard Morales, director del programa de justicia para inmigrantes Faith in Action, dijo que ahora es tiempo de fortalecer la unidad y la oración para que los jueces puedan emitir un fallo justo y humano. “Este no es el momento de rendirnos, nosotros hemos hecho nuestro trabajo y ahora debemos pedir a Dios que ilumine los corazones de los magistrados”. 

Para Sandra Landero, coordinadora del movimiento católico Manassas, las movilizaciones de los jóvenes ‘soñadores’ deben continuar hasta que se conozca el veredicto final de la Corte Suprema el próximo año, pero mientras tanto también se debe privilegiar la oración en familia. “El destino de casi 700 mil jóvenes ahora está en manos de la Corte –indicó-. Debemos pedirle a Dios que imponga su justicia divina, la cual proteja a los ‘soñadores’ y sus familias”.     

Elvira Reyes, activista de Catholic Network, quien lidera una campaña interestatal para rezar el Santo Rosario mientras los miembros de la Corte Suprema deliberan sobre cuál será el futuro de los ‘soñadores’, manifestó que la fuerza de la oración permitirá abrir las mentes de los jueces, cambiar su visión sobre los migrantes y optar por una solución cristiana del problema”. 

José Cabrera, miembro de Ignatian Solidarity Network, señaló que la oración y las buenas acciones siguen siendo la base de la estrategia para lograr que ‘soñadores’ puedan quedarse de manera legal en el país. "Las oraciones –agregó- no solo son para los jueces o los beneficiados con el programa DACA, sino también para todos los que buscamos justicia, pedimos solidaridad para el prójimo y que tratamos de vivir el Evangelio en plenitud”. 

Alyssa Aldape, miembro de la First Baptist Church of the City of Washington, puntualizó que el problema migratorio no se suscribe únicamente a los jóvenes ‘soñadores’ y sus familias, sino que abarca a millones de inmigrantes que viven en EEUU en situación migratoria irregular: “Tenemos que ser solidarios con los vulnerables. Tenemos que tener fe en obtener un fallo positivo y no se deben bajar los brazos de la oración”. 

Mediante un comunicado John Garvey, presidente de la Universidad Católica, reiteró el respaldo de su institución a los estudiantes beneficiados con el programa DACA e hizo una invocación para que las autoridades federales y legisladores tomen acciones concretadas conducentes a una reforma migratoria: “Exhortamos a las autoridades a que permitan la vigencia del programa y se conceda un tratamiento justo de los inmigrantes”.

La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos también recordó que “castigar a los jóvenes de DACA no promueve el bien común y se debe evitar la separación de las familias de inmigrantes”.