Las grandes enseñanzas en la vida las recibimos de los demás. Tenemos que ir al encuentro del inmigrante, ayudarle, acompañarle, darle alivio. Al entregarnos, recibiremos en abundancia ya que ello despierta gratitud en el ser humano y Dios lo paga, destacó el obispo Mario Dorsonville en la conmemoración del Día Mundial de los Inmigrantes y Refugiados, el domingo 29 de septiembre.

"Abramos nuestros corazones al santo evangelio y tengamos compasión con nuestros hermanos que sufren", agregó.

Refiriéndose al Evangelio de san Lucas habló del materialismo egocéntrico que impulsa al ser humano a una indiferencia hacia el dolor humano. "Esa no es la actitud que debe tener un pueblo que sigue a Dios", dijo monseñor a los presentes en la catedral de San Mateo Apóstol.

En su homilía subrayó que no podemos ignorar a 70 millones de personas desplazadas, que encaran abusos, ruptura familiar e incluso corren peligro de muerte o arriesgan la vida en busca de un lugar seguro para ellos y sus familias.

Esos son los más pobres de entre los pobres, los inmigrantes y los refugiados, dijo destacando que enfrentan la peor de las indiferencias: "No tener presencia ni voz".

El obispo Dorsonville también hizo referencia al evangelio de Timoteo, cuando Pablo exhorta a sus discípulos a que tengan un comportamiento cristiano para alcanzar la presencia del Señor. "Nos insta a ser generosos para alcanzar las metas concretas en el espíritu cristiano que debe primar a diario en nosotros, que somos discípulos de Cristo", dijo citando la dulzura, la paciencia y la caridad hacia los demás hermanos.

En esta misa realizada en el contexto del Mes de la Hispanidad (del 15 de septiembre al 15 de octubre), el obispo destacó que los inmigrantes han contribuido al desarrollo económico de Estados Unidos. 

Igualmente hizo hincapié en el drama humano que se expone a diario en los medios de comunicación. "El mensaje no debe ser de division, sino de respeto al ser humano", dijo.

"El amor y la caridad son claves para continuar acompañando a nuestros hermanos", dijo instando a mostrarles compasión y solidaridad con misericordia en sus momentos de dificultad.

El servicio bilingüe se realizó en solidaridad con el papa Francisco quien ha convocado la jornada a nivel mundial. El santo padre nos recuerda que "no solamente está en juego la causa de los migrantes. No se trata solo de ellos, sino de todos nosotros, del presente y del futuro de la familia humana".

El arzobispo de Washington, Wilton Gregory, no pudo estar presente porque a la misma hora se celebró una misa especial por los 100 años de la iglesia San Gabriel de Washington. "En su nombre les hago llegar sus oraciones, su mensaje de solidaridad y amor por los inmigrantes", acotó Dorsonville.