En el marco de la celebración de la Herencia Hispana, el hospital Suburban de Maryland organizó en la parroquia Santa Catalina Labouré un evento sobre nutrición donde introdujo el concepto de la comida como medicina.

La presentación estuvo a cargo de la chef y pastelera Verónica Vélez-Burgess, licenciada en nutrición integral para la salud por el instituto francés Cordon Bleu, quien además es antropóloga y posee una vasta experiencia en programas educativos en África y América latina. 

Verónica está comprometida en concienciar a la sociedad de que la comida puede ser nuestra mejor medicina: “Cuando cocinas comida sana y fresca, alimentas tu cuerpo con medicina natural” es el mensaje que difunde con pasión y empeño cuando enseña a cocinar platos sanos y sabrosos para la familia o la comunidad”. 

Añade que conocernos a nosotros mismos y saber qué comida nos sienta mejor puede ayudarnos a controlar nuestro estado de ánimo, nuestra salud e incluso nuestros pensamientos.

Para empezar a cocinar y comer más sano, dice: “Hay que agregar colores a nuestros platos, ya que la naturaleza creó esos colores y nuestro cerebro está diseñado para seleccionar alimentos de colores”. En las escuelas se usa el término arco iris para referirse a la comida y para animar a los niños a que seleccionen frutas y verduras de distintos colores.

La naturaleza es sabia y el cuerpo humano, una máquina diseñada para funcionar bien con los nutrientes que nos ofrecen los alimentos de temporada: las frutas y verduras contienen vitaminas y antioxidantes que nos ayudan a mantener una buena salud y a prevenir enfermedades. 

Explicó que, en función del color, las frutas y verduras alimentan nuestro cuerpo y nuestra mente de una manera distinta. 

Las de color verde ayudan a reforzar la visión gracias a su alto contenido en vitamina C y en potasio. Por otro lado, las de color naranja no sólo son sanas para la vista, sino también para la piel y el sistema inmunológico gracias a la vitamina C y al betacaroteno que contienen. 

Las frutas y verduras de color rojo contribuyen a mejorar la salud del corazón, disminuyen el riesgo de cáncer y alimentan las células sanas del cuerpo. Las de color morado son una excelente fuente de antioxidantes, los cuales ayudan a combatir el envejecimiento, a disminuir el riesgo de cáncer y a preservar la memoria. Y las de color blanco ayudan a reducir los niveles de colesterol, a disminuir la presión arterial y a prevenir la diabetes. 

Verónica señaló que en los supermercados la comida fresca se encuentra en la parte perimetral, a diferencia de la comida procesada, la cual se sitúa en los pasillos centrales. Una observación interesante si tenemos en cuenta que los consumidores estamos tan acostumbrados a dicha distribución, que la mayoría ni siquiera nos habíamos dado cuenta.