La violencia doméstica no es una exageración. Dos casos recientes a nivel local demuestran que la muerte acecha al que está atrapado en el círculo de violencia y hay que dar los pasos necesarios para buscar la salida. Existe mucha ayuda para que viven esta trágica realidad, pero es imprescindible que la víctima abra los ojos reconociendo el riesgo y las repercusiones que encara, se informe y tome acción.

La ayuda de los familiares y amigos es clave para que los afectados/a, incluyendo sus hijos, lo cuales les permitiría salir del ambiente de abuso en el hogar que amenaza sus vidas. El 16 de octubre, Dilcia “Dede” Rodríguez, una madre de 32 años con cuatro niños pequeños y empleada de Caridades Católicas de la Arquidiócesis de Washington, fue asesinada en su propio hogar presuntamente por su esposo. 

La policía encontró su cuerpo con varias heridas de bala en su apartamento de la cuadra 700 de la calle Chesapeake, al sureste del Distrito de Columbia. Su esposo Calvin Aughtry, de 37 años, sospechoso en el caso, fue encontrado sin vida dentro de un vehículo en el condado Prince George, Maryland, con una herida de bala aparentemente autoinfligida.

Quienes conocían a "Dede" aseguran que era una excelente empleada, una mujer buena y generosa, que trataba a todos con respeto e hizo una diferencia en todas las vidas que tocaba. Nadie se imaginaba el ambiente de violencia en el que estaba viviendo. Todos los empleados de Caridades Católicas están tristes por esta pérdida y la violencia sin sentido. 

Esta madre hispana trabajaba como recepcionista en la oficina central de Caridades Católicas y ayudaba también en un albergue arquidiocesano de emergencia para hombres desamparados, ubicado en 801 East en el sureste de la capital. Les ayudaba para que tengan comida caliente y un lugar donde pasar la noche. 

"Tal vez no creemos que la violencia doméstica ocurre en nuestras comunidades, parroquias, incluso en nuestra propia familia, pero es un mal que está a nuestro alrededor acechando a puertas cerradas en la privacidad de nuestros hogares -escribió recientemente monseñor John Enzler, presidente de Caridades Católicas a raíz del homicidio de Dede.

"Tenemos un problema, un gran problema, que a menudo negamos o escondemos bajo la alfombra porque es perpetrado por personas que amamos y que viven con nosotros", dijo consciente de que puede afectar a nuestros familiares, colegas, amigos o cualquiera a nuestro alrededor, robándole la paz en el hogar. 

El abuso no discrimina, no importa la raza, género, nivel educativo o socioeconómico ni edad. El abuso no es sólo físico, puede ser mental, emocional e incluso financiero.

Más allá de la pareja, la violencia se extiende al seno familiar y es preocupante -dice Celia Rivas, coordinadora de los servicios de inmigración de Caridades Católicas. Contó que hace dos semanas hubo un caso en el condado de Montgomery y supo de otro caso en Frederick. Se trata de una familia que solía acudir a la parroquia San Martín de Tours (Gaithersburg) que ahora sufre debido a la violencia. "El hijo intentó matar a sus padres con un bate de béisbol el 18 de octubre y los afectados están con trauma cerebral agudo."

Durante un reciente panel a nivel comunitario, Hiba Ahmed de la Red de Maryland contra la Violencia Doméstica, dijo que una de cuatro mujeres, así como uno de cada siete hombres ha experimentado violencia severa por parte de su pareja. "En Maryland, se reportan a la policía más de 30 mil incidentes de violencia doméstica al año (2015)", dijo.

Un dato que alarma es que, en un tercio de los homicidios relacionados a violencia doméstica, el crimen fue el primer acto de violencia física por parte del agresor.

También Hiba dijo que los inmigrantes encaran varias barreras que les desalientan a reportar los incidentes, como el idioma, el estatus migratorio, el miedo a la deportación, a perder la custodia de los hijos, a ser rechazado/a por la familia y la comunidad.

"Un 56 por ciento de los hispanos en Estados Unidos conoce a alguna víctima de violencia doméstica", dijo Hiba durante su presentación el 31 de octubre en el Centro de Multiservicios de Langley Park, ubicado en el Mall la Unión del condado de Prince George, Maryland.

Es necesario que más familias reciban información en su idioma sobre este flagelo social para que puedan identificarlo y tomar acción. La vida del padre o madre y sus hijos está en juego. Las familias tienen que saber que al reportar un incidente de violencia doméstica o solicitar una orden de protección con la policía, no se tomará en cuenta el estatus migratorio de la víctima.

En la comunidad, se necesita también que haya espacios a donde puedan hospedarse y recibir comida, apoyo y orientación, tanto las víctimas como sus hijos e incluso la familia extendida, como los abuelos -dijo Hiba.

Las estadísticas demuestran que la violencia doméstica es un gran problema en la sociedad.

•Una mujer es abusada o golpeada cada 15 segundos en EEUU (FBI)

•Un tercio de las mujeres es o será maltratada en algún momento de su vida

•Uno de cinco hombres experimentará alguna forma de violencia física por parte de su pareja (Departamentod e Justicia)

•Más de 24 mil personas llaman cada mes a la línea nacional de violencia doméstica

•Un 43 por ciento de mujeres universitarias reportan que son víctimas de comportamiento abusivo por parte de sus novios.

•Una de cinco mujeres es asaltada sexualmente siendo estudiante universitaria.

•Un 57 de los adolescentes conoce a alguien que ha sido abusado/a por su pareja.

Hay varias organizaciones comunitarias que brindan información sobre los derechos de las víctimas de abuso, servicios legales y ayuda para ir a corte, pero se necesita aún más.

Si usted o alguien que conoce está experimentando violencia o abuso en su relación (noviazgo o matrimonio), por favor ore y llame a la línea nacional para víctimas de violencia doméstica al: 1-800-799-SAFE (7233).

Caridades Católicas de la Arquidiócesis de Washington puede ayudarle: catholiccharitiesdc.org/familypeace/gethelp/

La organización Ayuda en Washington trabaja con la comunidad local desde 1973, con la convicción de que la violencia doméstica en todas sus formas es prevenible. Infórmese en 6925 Willow St NW, DC sino en ayuda.com y (202) 387-4848.

Igualmente se puede contactar a la Red de Maryland contra la Violencia Doméstica en MNADV.org.