Varias estadísticas indican que los adolescentes y jóvenes adultos se están apartando de la Iglesia Católica en Estados Unidos. Consideran que el catolicismo no es relevante, entonces se cambian a otra denominación cristiana o deciden no pertenecer a ninguna religión, ser espirituales pero no religiosos. 

Por eso, el tema de los jóvenes (junto con familia, vocaciones y formación de liderazgo) fue clave en el proceso y en la reunión del V Encuentro Nacional de Pastoral Hispana que se realizó en septiembre pasado en Texas. 

Qué hacer para frenar la tendencia y captar a la juventud -futuro de la Iglesia- es la inquietud, el reto y la meta en las diferentes diócesis.

Mucho se puede hacer, dicen Juan Aznarán y Kately Javier, jóvenes líderes de la Arquidiócesis de Washington que conocen las inquietudes de la juventud y están convencidos de que hay que tomar acción de inmediato basándose en los resultados del V Encuentro. 

La Iglesia apoya a los jóvenes tanto con recursos como materiales y acompañándoles espiritualmente -dicen-, pero el punto de partida es reconocer que hay diferencias entre los que llegaron de Latinoamérica y los que son hijos de inmigrantes hispanos, pero nacieron en EEUU. A partir de ahí, reconociendo que tienen diferentes necesidades, es que se puede responder como Iglesia -argumentan.

"Es diferente crecer en la fe en América Latina que aquí", dijo Juan, quien nació en Perú y es coordinador regional del ministerio juvenil arquidiocesano.

"Los hispanos vienen de países mayoritariamente católicos y no se sienten acogidos, consideran la fe como un elemento cultural (pasa de generación en generación) y no como una relación personal con Cristo. Ellos abrazan la religión, pero aquí no es así. La cultura estadounidense es individualista, eliges en qué iglesia (denominación) quieres estar", según Kately y Juan. 

Por eso, es tan importante que como iglesia, estemos atentos y demos la formación adecuada para que puedan hacer su elección -subrayaron.

"Los que nacimos en EEUU somos biculturales y ni una cultura ni la otra nos abraza y se hace difícil encontrar un espacio donde sentirnos a gusto", dijo la joven estadounidense en español.

Entonces, los jóvenes se salen de la Iglesia porque no se sienten acogidos, no encuentran su espacio, o la consideran irrelevante y que no está respondiendo a la realidades y necesidades de la sociedad -dijo Kately, quien nació en Estados Unidos, es hispana de segunda generación y funge como coordinadora de Formación de Adultos y Catequesis Hispana a nivel arquidiocesano.

Ambos compartieron sus experiencias y su visión del asunto durante una conferencia en internet (webinar) titulada "Cómo fomentar la comunidad entre jóvenes adultos hispanos biculturales". Esta iniciativa en español fue auspiciada por el Centro del Apostolado Católico este miércoles 28 de agosto y participaron ministros de la Iglesia, tanto a nivel parroquial como diocesano.

Hablaron sobre cómo invitar a más jóvenes hispanos a puestos de liderazgo. "Como Iglesia podemos crear espacios e invitarles a pertenecer al liderazgo de la Iglesia", dijo Juan. "Hay que motivarlos para que sean parte de la Iglesia y representen a su comunidad". 

"Pero formarles para esas posiciones es clave", agregó Kately. "Hay necesidad de tener líderes que tengan habilidades para entender las necesidades culturales de otros jóvenes y que sepan cómo acompañarlos en sus necesidades", dijo consciente de que ello requiere una comprensión de las culturas de origen.

Ella subrayó que no todos los jóvenes están llamados a lo mismo dentro de la Iglesia. Por ejemplo: pueden abogar por asuntos católicos, servir en el centro pastoral o en las parroquias ir descubriendo su vocación como discípulos.

Juan habla de un concepto poco conocido: los parroquianos "puentes" y cree que hay que motivar a estas personas que tienen la habilidad de conectar comunidades. "Hay que motivar a esta gente 'puente' en la Iglesia para que ayuden a representar a su comunidad y a la vez inviten a otras comunidades para trabajar mancomunadamente".

No queremos comunidades hispanas aisladas -dice Juan- sino integradas a la Iglesia en pleno. 

Los jóvenes adultos biculturales, que entienden ambas culturas y sirven a ambas como un puente, definitivamente son un factor clave de integración -agregó Kately.

"Hay que buscar personas puente en las parroquias, como protagonistas en la misión de integración. Ellos deberían ser líderes", agregó.