Más de un millar de fieles hispanos desafiaron las gélidas temperaturas y caminaron junto a la imagen de Virgen de Guadalupe, patrona de los inmigrantes en Estados Unidos, con la esperanza que interceda en favor de todas las familias inmigrantes, especialmente por los jóvenes “soñadores” (dreamers) y trabajadores amparados con el programa TPS. 

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El recorrido procesional partió de la parroquia Sagrado Corazón hasta la Basílica Nacional de la Inmaculada Concepción, el pasado sábado 14.

Durante la procesión, denominada ‘Caminando con María”, se entonaron himnos en honor de la “Emperatriz de América” y se escucharon reflexiones la presencia de la Virgen de Guadalupe y la problemática comunitaria, el drama migratorio, la solidaridad entre los seres humanos, la importancia de la oración entre los fieles y la necesidad de mantener un diálogo permanente con Dios. 

Monseñor Wilton Gregory, arzobispo de Washington, fue el celebrante principal de la misa y la homilía estuvo a cargo del obispo auxiliar Mario Dorsonville, quien reconoció que miles de familias viven momentos muy difíciles por la incertidumbre que existe en torno a la continuidad de los programas Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) y Estatus de Protección Temporal (TPS), así como los continuos cambios en los requisitos para solicitar asilo y la ola de deportaciones. 

Integrantes de la Hermandad del Señor de los Milagros cargan la imagen de la Virgen de Guadalupe antes de su ingreso a la Basílica Nacional de la Inmaculada Concepción. Foto/Jaclyn Lippelmann

“Es bueno tener presente a la Virgen María en los momentos difíciles. Hoy caminamos para rendir un homenaje a la Madre de Dios, por la paz en el mundo y por todos aquellos que sienten temor por no tener una condición migratoria regular. Es necesario que sigamos orando para lograr que se apruebe una reforma migratoria”, dijo el obispo. 

Agregó que es reconfortante saber que todos somos hijos de Dios y que María también es nuestra madre, que nos escucha, que nos protege y que intercede ante Dios para que podamos vivir en paz, con trabajo y dignidad. 

“Demos gracias a la Virgen de Guadalupe y a su amor infinito que nos permite estar unidos en torno a un Iglesia de puertas abiertas, solidaria, que acompaña a los afligidos, desplazados, refugiados y desvalidos”, puntualizó monseñor Dorsonville. 

Muestras de fe

La religiosidad popular es una de las características visibles entre los hispanos. La Iglesia Católica reconoce en las celebraciones en honor a la Virgen de Guadalupe el precioso tesoro que representan la fortaleza del catolicismo fundido en la llama viva del mestizaje y la lengua indígena.

Este año se sumaron delegaciones de diversas parroquias de la Arquidiócesis de Washington portando banderas, imágenes de la Virgen de Guadalupe y muchos ramos de rosas. Los sacerdotes presentes destacaron las constantes expresiones de fe y esperanza que los fieles depositan en la “Morenita”, quien se apareció en 1531 al indio Juan Diego en el cerro Tepeyac, México.

Desde entonces, como es costumbre, cada 12 de diciembre, los fieles se acercan a las diferentes parroquias de la Arquidiócesis de Washington para rendir honores a la Virgen de Guadalupe. 


Testimonios

“Es gratificante portar la imagen de la Virgen de Guadalupe durante la procesión. Todos los años lo hago con mucho cariño y respeto”, dijo la mexicana Luzmila Reynaldo, quien llegó desde la parroquia Nuestra Señora Reina de las América. 

“Desde niña aprendí a querer a la Virgen de Guadalupe. Yo la tengo presente en cada momento de mi vida, siempre le pido que proteja a mi familia y hoy he caminado bajo la lluvia para acompañar como todos los años. Esa es una promesa que hice cuando llegué a vivir a Maryland”, comentó la salvadoreña Delia Romero, que concurre todas las semanas a la parroquia San Rafael. 

“La Virgen de Guadalupe es patrimonio de todos. Los hispanos que somos inmigrantes la tenemos como nuestra madre que siempre nos da consuelo, nos sirve de guía y con su luz marca el camino que nos lleva a Dios”, manifestó Claudio Turcios, de la parroquia Santa Rosa de Lima. 


“Soñadores” y “tepesianos” 

Antes de iniciarse la jornada “Caminando con María”, el obispo Dorsonville aprovecho la ocasión para reunirse con un grupo de jóvenes pertenecientes a los programas DACA y TPS, a quienes transmitió un mensaje de fe y esperanza frente a los críticos momentos que hoy enfrentan. 

“La Iglesia entiende los problemas de las familias inmigrantes, especialmente el drama que viven ustedes los ‘soñadores’ y los ‘tepesianos’. Ustedes no están solos y estamos orando y trabajando por una solución migratoria justa y humana para todos”, manifestó.

Agregó que es momento para ser positivos, estar en permanente oración y fortalecer la fe, pues en el 2020 estamos seguros que habrá buenas noticias. 

“Deben tener presente que la Iglesia les acompaña en este difícil camino y la Virgen Maria está al lado de ustedes. Aprovechen los momentos de soledad para rezar por las familias separadas, por los inmigrantes detenidos y por los que tienen miedo a ser deportados”, señaló el obispo.

También exhortó a los jóvenes “soñadores” para que respeten las leyes, eviten problemas y que piensen en sus familias antes de tomar cualquier decisión que pueda afectar su condición migratoria. 

“En Estados Unidos somos 60 millones de católicos, de los cuales 30 millones son hispanos. Tengamos fe que todo va a cambiar. Tengamos fe que pronto se tendrá que aprobar una reforma migratoria justa y humana”, concluyó.