Que la Iglesia sea un lugar seguro para los menores y se tomen todas las medidas posibles para que no se repita el crimen del abuso: fue el deseo expresado por el papa Francisco después de la oración del Ángelus a la Madre de Dios, en el momento de los saludos a los fieles reunidos en la plaza de San Pedro.

Un deseo que el Papa hizo después de explicar a los presentes en la Plaza la mañana del último domingo que acaba de concluir “una reunión muy importante sobre el tema de la protección de los menores” en la que han participado los presidentes de todas las Conferencias Episcopales, los Jefes de las Iglesias Católicas Orientales, los Representantes de los Superiores y de las Superioras de las Congregaciones Religiosas” junto a “Colaboradores en la Curia Romana”.

El Pontífice habló del conocido “problema del abuso sexual de niños por parte de miembros del clero” que “ha sido durante mucho tiempo un grave escándalo en la Iglesia y en la opinión pública, tanto por el dramático sufrimiento de las víctimas como por la injustificable falta de atención a las mismas y la cobertura de los autores por parte de personas responsables en la Iglesia”. Un problema “muy extendido en todos los continentes” agrega, motivo por el cual “he querido que lo abordáramos juntos, de manera corresponsable y colegiada, como Pastores de las Comunidades Católicas en todo el mundo”.

Francisco relató que, durante el Encuentro apenas concluido, han “escuchado las voces de las víctimas”, “rezado y pedido perdón a Dios y a los ofendidos”, tomado conciencia de “nuestras responsabilidades”, “de nuestro deber de hacer justicia en la verdad, de rechazar radicalmente cualquier forma de abuso de poder, de conciencia y de sexualidad”.

De ahí el deseo que el Papa expresó: “Queremos que todas las actividades y lugares de la Iglesia sean siempre plenamente seguros para los menores; queremos que se tomen todas las medidas posibles para que no se repitan tales crímenes; y queremos que la Iglesia sea una vez más absolutamente creíble y fiable en su misión de servicio y educación de los niños según la enseñanza de Jesús”.

Un deseo seguido por el objetivo de "colaborar" con todas las “personas de buena voluntad y todos los componentes y fuerzas positivas de la sociedad, en todos los países y a nivel internacional, para que el gravísimo flagelo de la violencia contra cientos de millones de niños, niñas y niños, niñas y niños, en todo el mundo, pueda ser combatido hasta el final, en todas sus formas”. Vaticano News