En tiempos en donde se habla de que los católicos están de salida de su Iglesia y que el futuro de la misma es un tanto incierto, esta no es la realidad que encuentro cada domingo que visito a una comunidad parroquial en nuestra arquidiócesis. 

Con una gran alegría y esperanza encuentro un ministerio hispano muy bien organizado, líderes que a manera de voluntarios, catequizan, evangelizan y organizan la vida sacramental y  litúrgica de la parroquia. La Santa Eucaristía siempre está muy bien animada por el coro que invita a los feligreses a cantar y a alabar a Jesucristo, los lectores y ministros de la Eucaristía siempre están debidamente representados por personas que saben cuál es su papel, la forma que se estructura su servicio y su ministerio responde a las misma necesidades de la feligresía. 

Me llama también la atención ver la enorme cantidad de niños y jóvenes que participan de la Eucaristía en compañía de sus padres y familias. Este es un buen signo de una catequesis bien organizada y el fruto de unas familias comprometidas en la educación religiosa de sus hijos e hijas. 

La devoción al Santísimo Sacramento y el amor a la Santísima Virgen de Guadalupe siempre están muy presentes en la vida religiosa y sacramental de la comunidad hispana, la cual está presente a lo largo y ancho de la arquidiócesis, en la cual 41 parroquias tienen servicios pastorales en español, ofreciendo más de 100 celebraciones eucarísticas en español cada domingo. 

Los números crecen y la participación de nuestra comunidad es estable y permanente. Por tanto no es difícil afirmar que el futuro de la Iglesia en Estados Unidos será mestizo y con esto todos saldremos altamente enriquecidos por los encuentros multiculturales que nos llevan a abrazar una sola fe. Unidos en la diversidad es la legítima expresión de nuestra amada Iglesia Católica. 

Por tanto, deseo elevar una Acción de Gracias a Dios Nuestro Señor por todos nuestros sacerdotes, religiosos, religiosas, diáconos, seminaristas y laicos comprometidos que sirven al ministerio hispano. Su generosidad y celo por la evangelización y la proclamación de la Buena Nueva es una real bendición para nuestras comunidades. Qué Dios les bendiga a todos y cada uno. Les invito a continuar orando durante estos días de familia para que desde su generosidad, el Señor Jesús continúe proveyendo instrumentos santos y buenos que cuiden de su redil. 

Con mi oración por un feliz día de Acción de Gracias.