Las Hermandades del Señor de los Milagros del área metropolitana de Washington celebrarán, durante el  fin de semana, sus procesiones anuales con la imagen del venerado Señor de los Milagros. A pesar de ser una fiesta auténticamente peruana, muchos hispanos se unirán a la celebración porque todos tenemos la fe en la persona de Nuestro Señor Jesucristo. Y ver su imagen en la crucifixión nos recuerda el acto de Salvación que Jesús hizo en la cruz por amor a la humanidad. Por tanto, es un motivo de gran alegría reunirnos anualmente con la querida comunidad peruana que a lo largo y ancho de la Arquidiócesis de Washington se ha hecho presente por muchas décadas para celebrar la Eucaristía y la procesión de la Imagen del Señor de los Milagros. 

Todos nos alimentamos por el Cuerpo de Cristo en la celebración de la misa, nos da la gracia y la virtud para fortalecer nuestro compromiso y vida de cristianos. Una de las más hermosas manifestaciones de nuestro amor a Jesús Redentor son las Eucaristías y procesiones que cada año se llevan a cabo por las calles de la capital de esta nación. La Eucaristía nos une como verdadera Iglesia y la procesión nos invita a meditar en el camino de Jesús en su calvario y como éste fue un verdadero acto de amor hacia la humanidad redimida por su sangre. A la vez encontramos una oportunidad para descubrir en su rostro de sufrimiento, el rostro de millones de personas desplazadas en el mundo entero. Familias que sin techo, ni pan, avanzan en su peregrinar con fe por un camino muy difícil y de calvario buscando siempre la solidaridad, el apoyo y nuestra oración por todos y cada uno de ellos. 

Deseo invitarles, queridos lectores, a tratar de encontrar el significado espiritual de estas procesiones que a lo mejor nos pueden hacer reflexionar en el correr rápido de nuestra vida y a calcular prudentemente nuestros años en este mundo. La vida es un camino corto para recorrer, puesto que la eternidad es el premio para quienes por la gracia de Dios saben ser fieles en el camino que Dios nos pide asumir. Qué la celebración anual de la comunidad peruana que mira con profunda fe al Crucificado, sea siempre una invitación a vivir una relación íntima con Jesús que no puede ser vivida en la ausencia de la participación de la Santa Eucaristía. 

Se podría decir que la celebración al Señor de los Milagros se hace presente en la familia todos los domingos del año. Recordemos que los santuarios latinoamericanos siempre cuentan con grandes y constantes romerías de peregrinos, que dice de la fe y la constancia de los creyentes.  El santuario de la imagen del Señor de los Milagros no se puede quedar solo durante todo el año, es la responsabilidad de las hermandades continuar propagando las constantes visitas y participaciones en las Eucaristías en cada una de las parroquias en las cuales esta devoción se hace presente. 

Qué Dios Padre todopoderoso bendiga los corazones buenos y generosos de toda la diáspora peruana que durante el mes de octubre  se hace presente para renovar su compromiso de vida cristiana, pedir la ayuda y bendiciones del Señor Jesucristo plasmado en la Imagen del Señor de los Milagros. No olviden que la Fe nos lleva al compromiso de anunciar y evangelizar acerca de las buenas noticias de la Resurrección y la Salvación por la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesús.