El futuro de toda comunidad y de su bienestar reside en las oportunidades educativas y las relaciones que entable con otras comunidades. Lo demás no solo llega por añadidura, sino que reside en la firme y serena voluntad de seguir adelante. Las largas horas de trabajo -con menos beneficios- se verán mitigadas en la medida en que las oportunidades se extiendan a los menos favorecidos. Que significa, además, acceso a cuentas bancarias, a vivienda y educación superior accesibles. Ergo, expandir las oportunidades económicas para las próximas generaciones. Porque –como dijo Martin Luther King, Jr., palabras menos, palabras más-, qué de bueno hay en avanzar los derechos humanos si no podemos comprar una hamburguesa.

Nada más importante que el crear bienestar para nuestras comunidades. Un imperativo, si tenemos en cuenta los cambios que trae consigo el tsunami demográfico que, dicho sea de paso, es imparable. De allí la vital importancia del diálogo. El mismo que será efectivo si abordamos el tema central de la educación y el de la calidad educativa. Pruebas al canto, el 60 por ciento de la educación adulta está compuesta por hispanos y dos tercios del emprendimiento empresarial es hispano en California, Massachusetts y Nueva York. Esa musculatura económica dice, a todas luces, que sabemos cómo ser emprendedores, el quid está en cómo hacer que llegue a todos los segmentos de nuestra población, pues, no solo basta tener la posición, sino qué hacer con esa posición. Una iniciativa es poner a la escuela en la comunidad para servir no solo a los niños, sino también a los padres –enseñándoles cómo funciona el sistema escolar- para crear un saludable ecosistema educativo. En otras palabras, los padres y los niños ‘van’ a la escuela al mismo tiempo. Un primer paso para desmitificar el tema de la tecnología y que no solo los genios pueden entenderla.

Según proyecciones de la Oficina del Censo, la población hispana crecerá de 58,9 millones en el  2017 a 119 millones en el 2060, lo que representa el 30 por ciento de la población de Estados Unidos. Aunque los negocios latinos representan un porcentaje relativamente pequeño de las empresas, los estudios indican que un aumento en el emprendimiento hispano está acompañando el crecimiento de nuestra población. En el 2012, había 3.3 millones de empresas de propiedad latina; en el 2014, el número subió a 3.6 millones y, más recientemente, subió a 4.4 millones, contribuyendo con más de 700 mil millones de dólares anuales a la economía del país. Hoy, el 13 por ciento de los casi 28 millones de empresas en Estados Unidos son de propiedad hispana. 

Las tecnologías emergentes –que requieren de habilidades digitales- prometen aportar beneficios como una mayor movilidad y flexibilidad en la fuerza de trabajo. Estas demandas cambiantes –que son cada vez más rápidas- requieren mejorar las habilidades y capacitación de los trabajadores (‘knowledge worker’). Mas, una generación totalmente digital requiere un enfoque proactivo. Los estudiantes de hoy necesitan habilidades de ‘ciudadanía digital’ desde sus inicios para ser participantes activos y productivos, no sólo en la escuela, sino también en la futura fuerza laboral. Ampliar el acceso tecnológico a los jóvenes de grupos minoritarios -que históricamente han sido excluidos de la economía digital- y cómo podemos preparar a las próximas generaciones de líderes para que sean ‘ciudadanos digitales’ activos es un reto a enfrentar con una voluntad de hierro de seguir adelante. En ello está en juego el bienestar de los que nos precederán.