No hay nada más gratificante que ver ‘dibujada’ en la carita de un niño o niña la alegría por el inicio del año escolar. La impaciencia por llegar a la escuela para reencontrarse con sus compañeros de aula, con sus amigos y con sus profesores, es proverbial. Ellos son ‘materia prima’ dispuestos a ser ‘moldeados’, formados, por el ejemplo y la instrucción que reciban tanto de padres como maestros. Una mayúscula responsabilidad. El tiempo, en su momento, nos dirá el material del que están hechos. Por lo pronto, una cosa es segura, la entrega en la educación y formación de los chicos depende de nosotros. Lo que ‘sembremos’ en la infinita curiosidad y entusiasmo de los chicos lo veremos en sus frutos. El tiempo es un misterio. Como nunca antes, me impresiona ‘ver’ hoy a jóvenes adultos, muy cercanos a mi -que no hace mucho fueron niños y niñas- seguros e independientes, cada uno con personalidad propia y talentos particulares trabajando y participando activamente en sus áreas de trabajo, algunos de ellos abocados, además, en la educación y formación de sus hijos, como en su momento lo hicieron sus padres, diría más bien, lo hicimos. Creo que no hay mayor alegría que ver a los hijos logrados. Mas, como toda obra, los cimientos son vitales. A sabiendas de que la educación es la clave del éxito, este es un buen momento para que los padres pergeñen, sin prisa pero sin pausa, un plan de trabajo que les permita hacer un seguimiento ordenado y disciplinado de los avances o atrasos que experimentará su hijo a lo largo del año escolar. 

En ese ‘viaje’, el apostolado de la presencia -en lo que a ejemplo se refiere- es una responsabilidad que nos compete a todos en la formacion de los chicos. ¿Por qué hay una gran preocupación universal por la educación? Porque todo el mundo está conciente de que la educación es la piedra angular del desarrollo de la persona. Por eso repetimos iterativamente que el éxito educativo empieza en la educación inicial y se refuerza en la escuela primaria, que es donde se cimenta la disciplina y constancia en el estudio que a larga definirá al hombre o mujer que deseamos formar. Mas, es también importante que los padres aprendan a navegar en el sistema educativo, porque solo asi podrán tomar ventaja de las oportunidades educativas que brinda el sistema y que está al alcance de los mejor informados. Muchas familias inmigrantes no tienen idea cómo funciona el sistema educativo, ni lo vital qué es saber cómo usarlo antes de que sus hijos empiecen a asistir a la escuela. La participación de los padres en el proceso de aprehender a prepararse para el ingreso de sus hijos a la escuela es una experiencia única: presenta la doble oportunidad de interactuar y compenetrarse con sus hijos, amén de reforzar el desarrollo sano de su autoestima que incidirá favorablemente en su aprendizaje.

Nuestros jóvenes están hambrientos de oportunidades y de paradigmas que les motiven y guíen. Todos tienen deseos tremendos de alcanzar el éxito en la vida. Conscientes de que la educación es el mejor medio para derrotar la pobreza, la discriminación y el abandono, no traicionemos ese espíritu y pongamos todo de nuestra parte para hacer posible que ellos se conviertan en hombres de bien, independientes y seguros. No olvidemos que no hay nada más revolucionario que el ejemplo, ejemplo que no solo arrastra multitudes, sino que también ‘conmina’ a la acción.